En el norte de chile estaría el plutonio del vehículo espacial ruso MARS-96
( Publicado en Revista Creces, Agosto 1999 )

El vehículo espacial MARS-96 se salio de orbita y se desintegro al entrar a la atmósfera de la tierra. El. Problema es que el tenia como fuente energética 200 gramos de plutonio, material radioactivo muy peligroso, todo indica que cayo en el norte chico de chile, aun cuando sus restos no han sido habidos.

Mientras acampaban en el norte chico de los Andes chilenos, John VanderBrick y su señora Katrina, fueron testigos de un evento extraordinario. Avanzada la noche vieron en el cielo un brillante meteorito de lenta trayectoria, que atravesaba horizontalmente de izquierda a derecha a 10 grados sobre la línea del horizonte. “El objeto era más brillante que Sirius y dejaba una cola detrás de sí, de una longitud de 5 grados", recuerda VanderBrick. Incluso vio algunos fragmentos que se desprendían de él. El objeto luminoso demoró casi un minuto hasta desaparecer detrás de las montañas.

VanderBrick es un especialista electrónico del Observatorio Europeo que está cerca de La Serena, y para él estaba claro que lo que vieron no era un meteorito ordinario. No les cupo ninguna duda que correspondía a restos de algún satélite. Parece que en realidad correspondían a la entrada a la Tierra de la nave rusa Mars-96. El problema está en que esta nave llevaba alrededor de 200 gramos de plutonio, un elemento muy radioactivo que le proveía energía. El plutonio es una de las más dañinas sustancias que se conocen. En manos mal intencionadas puede usarse para producir una verdadera arma de terror.

En la actualidad nadie sabe con exactitud donde cayó este plutonio. Los gobiernos prefieren pensar que está en el fondo del Pacífico, pero cada vez hay más evidencias basadas tanto en el relato de VanderBrick, como también de otras 20 personas que vieron igual fenómeno, que éste cayó en los Andes, entre Chile y Bolivia. Desgraciadamente nadie parece preocuparse mucho de ella.

En New Scientist del 6 de Marzo de 1999, (pág. 39), se cita al Dr. Luis Barrera, Director del Instituto de Astronomía de la Universidad Católica, que ha estado colectando evidencias sobre este hecho. El está preocupado porque el plutonio tiene una vida media de 87.7 años, y mientras mas pasa el tiempo, aumentan las probabilidades de que alguien se exponga a su peligrosa radiación.


¿Qué paso?

Los rusos no advirtieron a tiempo lo que le estaba pasando a la nave, ya que no tienen estaciones de rastreo. Por alguna razón que no está clara, ésta entró en órbita elíptica y comenzó a ser atraída hacia la Tierra. Fue el Centro Espacial de Monitoreo de los EE.UU. quien dio la alarma: "el plutonio vuelve a la Tierra".

Al día siguiente se calculó el lugar de reingreso a la Tierra y parecía como que el blanco iba a ser Australia. La alerta estuvo en punto máximo. El Presidente Clinton llamó personalmente al Primer Ministro Australiano, John Howard, para decirle que contaba con todo el apoyo para iniciar cualquier estrategia de búsqueda. Finalmente, los datos indicaron que el vehículo caería hacia el Océano Pacifico, entre la Isla de Pascua y el continente. Con ello se quedaron muy tranquilos.

Sólo dos semanas más tarde se admite que el vehículo espacial se habría precipitado en Chile. Pero en esta ocasión ni Estados Unidos ni Rusia ofrecieron ningún plan de contingencia.


Riesgo latente

Tan pronto coma los datos se conocieron, el Dr. Barrera comenzó a recolectar evidencias mediante visitas a los lugares de avistamiento, para encuestar a los testigos visuales. Con estas informaciones calculó la probable ruta del objeto, llegando a la conclusión que efectivamente había explotado sobre el mar para continuar los restos su trayectoria hacia la costa chilena.

Según estudios satelitales de NASA, el objeto entró a la atmósfera terrestre rompiéndose a 80 kilómetros de altura, al entrar en contacto con ésta. Como se movía a una velocidad de 7 kilómetros por segundo, los fragmentos fácilmente atravesaron 200 kilómetros más, para caer finalmente en territorio chileno.

Según señala Otto Raebe, del Instituto Tecnológico y de Salud Ambiental de La Universidad de California, si los contenedores de las baterías de plutonio soportaron la fuerza del impacto, alguien al acercarse a tomarlo, puede recibir el daño de la exposición de neutrones, rayos gama o partículas alfa. Más de algún lugareño, si lo encuentra, va a creer que se trata de una estufa de mano y lo va a mantener en ellas. Peor sería todavía si lo rompieran, buscando algo valioso en su interior. Eso ya sucedió en Brasil, cuando cuatro personas murieron después de abrir una unidad de terapia radioactiva que contenía 100 gramos de Cesio-137.

Aunque con 270 gramos de plutonio no se puede preparar una bomba nuclear, los expertos advierten que los terroristas saben emplearlo para fabricar armas convencionales, como por ejemplo, para esparcir libremente su polvo sobre una ciudad. Por algo recientemente el gobierno alemán puso tanto empeño par confiscar 350 gramos de plutonio que trataban de entrar al país par contrabando.


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