Plantar árboles no es solución para el CO2 atmosférico
( Publicado en Revista Creces, Marzo 2003 )
La conclusión del protocolo de Tokio que aseguraba que el plantar nuevos árboles podría contrarrestar el incremento del CO2 atmosférico, parece ser falsa. Allí se afirmó que en la próxima década los países podían contribuir a disminuir el efecto invernadero plantando bosques. Ello porque se ratificaba que los nuevos árboles incrementarían la absorción de CO2 atmosférico, disminuyendo así el efecto invernadero. Pero según estudios recientes, mientras crecen estos nuevos bosques (durante los primeros diez años), liberarían más carbón que el que absorben.
Según Ricardo Valentini de la Universidad de Tuscia en Viterbo (Italia), el suelo del bosque y la materia orgánica que allí existe, contiene entre tres a cuatro veces más carbón que los vegetales que crecen en el mismo suelo. Cuando éste se limpia para plantar árboles, el suelo orgánico libera activamente gran cantidad de CO2 a la atmósfera. Esta sería mucho mayor que lo que podrían absorber los árboles durante su crecimiento, al menos durante los primeros 10 años. Sólo después de esta época la absorción de CO2 del árbol, podría equilibrar o superar lo liberado del suelo.
Según Valentini, “más que plantar nuevos bosques, sería preferible una buena política de mantención de los antiguos”. “Desgraciadamente las conclusiones del protocolo de Tokio lleva implícito un incentivo perverso, ya que estimula el cortar los bosques naturales para reemplazarlos con nuevas plantaciones, y con ello esos países obtendrían créditos que les permitirían continuar con su actual producción de CO2” (New Scientist, Octubre 26 del 2002, pág. 10).