Mejores perspectivas para la hepatitis B Y C
( Publicado en Revista Creces, Mayo 1999 )

Cuando el virus de la hepatitis B contamina las células del hígado, se hace casi imposible deshacerse de el. Sin embargo, ahora hay posibilidades de por lo menos arrinconarlo y cambiar el curso de la enfermedad

La hepatitis crónica B y C constituyen un serio problema de salud pública. La hepatitis C es más frecuente que la hepatitis B, pero según el Centro para Control y Prevención de Enfermedades de USA, la hepatitis B es la que produce los mayores costos para los servicios de salud. Ella es la causa más importante de enfermedades del hígado y se estima que en la actualidad afecta a 350 millones de personas y mata a más de un millón cada año. Ella, a diferencia de la hepatitis C, se contagia rápidamente por vía sexual.

El virus de la hepatitis B afecta a las células del hígado y los enfermos padecen por décadas un progresivo daño hepático, terminando a menudo con una insuficiencia hepática o cáncer al hígado. Pareciera que cuando el virus de la hepatitis B infecta a las células del hígado, de allí ya no se pueden eliminar. El único tratamiento disponible hasta ahora es el alfa-interferón, que aparte de ser muy caro (700 dólares por mes), sólo produce alguna remisión en el 30% de los pacientes. Además sus efectos secundarios son a veces casi insoportables. Pero ahora aparecen buenas noticias, ya que nuevas drogas podrían impedir el típico curso de la enfermedad.

En Diciembre del año 1998, el Food and Drug Administration de los Estados Unidos, dio su aprobación para que sea comercializada una nueva droga. Otras están en distintas etapas de ensayos y lo probable es que también salgan al mercado en un futuro inmediato. Se trata de la "lamivudina", que aun cuando no es más barata que el interferon, parece ser efectiva en los pacientes en que éste ha fallado. Fue desarrollada por los laboratorios BioChem Pharma en Laval, Quebec. Esta droga también se conoce con la sigla 3TC, y es la misma que anteriormente se había usado en altas dosis para tratar el SIDA.

En un ensayo reciente, el 16% de los pacientes que tomaron una tableta diaria durante un año, vieron desaparecer completamente el virus de la sangre. Sin embargo, en un tercio de éstos, al mes de tratamiento vieron aparecer cepas del virus resistentes a la droga.

"Pareciera que habría que proceder del mismo modo que se hace con el SIDA", dice Jenny Heathcote, profesor de medicina de la Universidad de Toronto. "Creo que los pacientes con hepatitis viral no deben tratarse con una sola droga, sino con un cocktail de ellas, como se hace en el SIDA, ya que si se tratan solo con una, rápidamente los virus se hacen resistentes".

Afortunadamente, pronto aparecerán en el mercado otras tres nuevas drogas, que podrían usarse en combinación. El laboratorio BristoMyers Squibb ya está ensayando con éxito el "lobucavir". De acuerdo a los resultados preliminares, esta última droga, después de 12 semanas de tratamiento logra disminuir los virus en un 99,99% de los pacientes. Lo que parece más interesante, es que el adefovir es efectivo contra los virus resistentes a la lamivudina.

Finalmente, una tercera droga se está ensayando en Taiwan. Se trata de la alfatimosina, desarrollada por SciClone Pharmaceutical en San Mateo, California. Esta droga parece potenciar a las células T. Ellas son células del sistema inmunológico que atacan a las células del hígado que han sido infectadas. En las experiencias preliminares se ha observado que cuando esta droga se administra dos veces por semana, durante seis meses, en un 40% de los enfermos se reducen los virus a niveles casi indetectables.

Todas estas nuevas drogas, que debieran estar pronto disponibles, van a ser muy útiles para preparar un potente cocktail contra la hepatitis B, cambiando así el curso fatídico de esta enfermedad.


La hepatitis C

Hay que hacer notar que el virus de la hepatitis B, como el virus del SIDA están hechos de DNA, con lo que en el interior de las células es muy estable. Pero en todo caso estas drogas pueden mantenerlo allí acorralado. En cambio el virus de la hepatitis C está hecho de RNA y por ello es mucho más inestable y habría por lo tanto más posibilidades de eliminarlo de la célula hepática. Sin embargo, encontrar una droga efectiva contra la hepatitis C, ha sido muy difícil debido a razones técnicas. Este virus es más difícil cultivarlo en células humanas, como también ha sido más complicado traspasarlo a animales de experimentación, todo lo cual dificulta encontrar una droga que lo afecte. Sin embargo a él también lo afecta el interferon y aparentemente también el ribarivín. En ensayos realizados con esta combinación se ha observado que el virus C desaparece en el 40% de los pacientes tratados.

Roche Pharmaceutical ha ensayado el interferón adicionado de propilen-glicol, y señalan que con esta mezcla se mejora hasta el 60%. Además, la presencia del propilen-glicol hace posible reducir las inyecciones de tres por semana a una por semana, con la que se reducen considerablemente los efectos secundarios.

Finalmente, los laboratorios Vertex Pharmaceutica en Cambridge, Massachussetts, han desarrollado una nueva droga que ataca al virus C más directamente. Se trata del VX-497. Ella bloquea una enzima que es indispensable para que el virus se reproduzca. Otros laboratorios están también investigando por el mismo camino. Schering entre ellos, ha anunciado que también dispondrán de una droga para fines de año (Scientific American, Marzo 1999, pág. 9).

Todo esto despierta nuevas esperanzas para la fatídica infección de estos virus. Si estas nuevas drogas no curan definitivamente la enfermedad, por lo menos está claro que a los virus se le puede acorralar.


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