Un hoyo negro se podría tragar la tierra
( Publicado en Revista Creces, Octubre 1999 )

Existen temores de que un experimento que se realizará próximamente en un nuevo acelerador de partículas, y que intenta producir condiciones de alta energía parecidas a las del big bang, podría llevar a la destrucción total de nuestro planeta.

Este titular podría parecer descabellado, pero en realidad no lo es, ya que tiene cierta base. Los físicos de Estados Unidos han construido una máquina tan poderosa, que existe el temor que al ensayarla provoque una aniquilación total de la Tierra (New Scientist, Agosto 28, 1999, pág. 24).

Hace algunos días el periódico "The Sunday Times" publicó un titular que decía: "La máquina del Big Bang puede destruir la Tierra". En el texto se afirmaba que nuestro planeta estaba en peligro como consecuencia de experimentos que se realizarían en un nuevo acelerador de partículas recién construido, que está ubicado en Long Island en Nueva York. Se trata del "Relativistic Heavy Ion Collider" (RHIC), que depende del Departamento de Energía de los Estados Unidos y que está pronto a realizar un experimento de colisión de pares de núcleos de oro a muy alta energía. Según el artículo, el RHIC con ello podría gatillar un evento catastrófico: La creación de un hoyo negro que se tragaría al planeta entero.

El experimento consiste en acelerar iones pesados para hacerlos chocar y reproducir condiciones de alta energía parecidas a las del Big Bang, que dio origen al Universo hace aproximadamente 15 mil millones de años. Este tiene por objetivo lograr información para llegar a conocer cómo es el centro de una estrella de neutrones, o una supernova, y cuán uniforme es su materia (Pueden escapar los Quarks del núcleo?).
El acontecimiento será presenciado por prominentes físicos de todo el mundo, quienes por años se han estado preparando para este momento.


Que dicen los expertos

Antes de 24 horas de este anuncio, el RHIC refutó lo afirmado por el periódico, afirmando que el riesgo de una catástrofe era prácticamente nulo. Con todo, el Brookhaven National Laboratory (BNL), que tiene a cargo el acelerador, ha formado un comité internacional de expertos para que se pronuncie acerca de esta terrorífica posibilidad. Su director afirma que el riesgo es nulo, y que el comité se ha organizado sólo para tranquilizar al público.

Alvaro de Rujula del Laboratorio Europeo de Física de Particulasador (CERN), dice que "el riesgo es extraordinariamente pequeño, pero que también es cierto que la probabilidad de que algo suceda no es nula". El temor no es nuevo, ya que según el mismo de Rujula, "cada vez que se construye una nueva máquina en CERN, alguien plantea el mismo problema".

El peor escenario para este experimento es que se llegue a producir un hoyo negro. Se trata de hoyos sin fondo con un apetito insaciable por cualquier cosa. Si en el RHIC apareciera un pequeñito hoyo negro, él se iría al centro de la Tierra y desde allí la devoraría. Otra posibilidad es que el pequeño hoyo negro generado estalle y libere toda la energía. Si estas posibilidades existen, ¿por qué los físicos afirman que las conjeturas son una locura?

Según ellos, el hoyo negro más pequeño, mediría 10-35 metros (la llamada Longitud de Plank). Cualquier cosa más pequeña se eliminaría por las fluctuaciones cuánticas a su alrededor, en el espacio-tiempo. Pero aun ese pequeñísimo hoyo negro tendría un peso de 10 microgramos, lo mismo que una partícula de polvo. Para crear objetos de esta tremenda masa densidad por colisiones de partículas en un acelerador, se necesitaría una energía de 1019 giga-electronvolts. El más poderoso coligador existente es sólo capaz de producir una energía que correspondería a una diez mil millonésima parte de lo que se necesitaría para fabricar un hoyo negro. "Para llegar a producir esto se necesitaría un acelerador tan grande, como toda la galaxia".

Pero aun así, el hoyo negro resultante, no sería lo suficientemente grande como para tragarse toda la Tierra. Por el contrario, lo probable es que éste se evaporaría en 10-42 segundos, produciendo un estallido de radiación Hawk, proceso descubierto por Stephen Hawking en la década del 70. Es por estos antecedentes que afirman los físicos, que no hay que perder el sueño imaginándose que un acelerador vaya a crear un hoyo negro.

De acuerdo a lo que sostienen John Wheeler de la Universidad de Princeton, habría también otra forma en que se podría producir un hoyo negro. Ello sería mediante la detonación de una gran bomba de hidrógeno. Wheeler demostró que la presión generada por una explosión adecuada podría comprimir la materia hasta alcanzar las densidades necesarias (alrededor del 1017 kilos por metro cúbico), y con ello se podría también producir un hoyo negro. Pero por otro lado Wheeler estima que para fabricar una "bomba de hidrógeno adecuada" se requeriría toda el agua pesada de los océanos.

Frank Wilczek, del Instituto de estudios avanzados en Princeton, mencionó otra posibilidad, aunque muy exótica, para que se produjera el desastre. Ella podría producirse por la presencia de los "strangelets" (los extrañitos). Los extrañitos serían trozos de materia hechos de quarks "extraños", en lugar de los quarks normales up y down de la materia ordinaria. Esto es posible hacerlos en los aceleradores como el RHIC. Existiría el riesgo que estos extrañitos puedan consumir el núcleo de la materia ordinaria y convertirla en materia extraña, transmutando la Tierra entera en un planeta de materia extraña. Sin embargo, Robert Jaffe, experto en extrañitos del Massachusetts Institute of Technology, rechaza esta posibilidad porque los extrañitos no son estables, y ciertamente que no pueden producirse por el RHIC. Pero aun cuando el RHIC los produjera, ellos casi seguramente tendrían cargas positivas y serían aislados de mayores interacciones por una nube envolvente de electrones.


Otra posibilidad mas trágica que las anteriores

Los científicos de Brookhaven han considerado otra posibilidad, aun más alarmante, que también podría conducir a la destrucción de la Tierra. Piensan que esta nueva máquina podría gatillar el colapso del "vacío cuántico".

La Teoría Cuántica predice que el Universo está plagado de cúmulos lo que han llamado "energía de vacío", que al gatillarse podría ser una amenaza para el Planeta. Ella sería el promedio de energía de mezcla de partículas que constantemente rebota dentro y fuera de todo lo que nos rodea. Después del Big Bang, cuando el Universo se expandió y enfrió, la energía de vacío habría caído a su nivel más bajo posible.

Sin embargo es también posible que esta energía aún quede en un estado inestable. Por esto se teme que el desarrollo de una gran cantidad de energía en un pequeño espacio podría gatillar el colapso de la energía de vacío. Si esto sucediera, la onda de destrucción viajaría a la velocidad de la luz, alterando el Universo en una forma grotesca. En último término, la materia ordinaria dejaría de existir.

En el año 1995, Paul Dixon, un psicólogo de la Universidad de Hawaii criticó a Fermilab en Illinois, porque según él existía el riesgo que su coligador Tevatron, pudiese gatillar el colapso de la energía de vacío, haciendo estallar en pedazos el Universo.

Sin embargo los físicos no creen en esta posibilidad. En 1983, Martín Rees de la Universidad de Cambridge, y Pier Hut del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, señalaron que los rayos cósmicos (partículas cargadas con alta energía como protones), han estado por miles de millones de años golpeando en nuestro cosmos, y en estas colisiones liberan energía cientos de millones de veces más altas que las que cualquier RHIC podría liberar. Sin embargo nunca se ha producido un colapso del vacío y el Universo hasta ahora persiste como tal.

Pero los temerosos contra argumentan que el caso del RIHC es especial, porque coliga núcleos pesados de oro. Pero Jaffe contra argumenta que también hay algunos núcleos pesados entre los múltiples que existen en los rayos cósmicos del Sistema Solar. "No tenemos por qué asustarnos por la coalición de oro-oro, ya que de esas coaliciones se han estado produciendo en la superficie de la luna desde el comienzo de su formación, hace más de cinco mil millones de años ", señala Jaffe.

En este sentido es interesante citar un artículo del Physical Review Letters que sugiere que podría extraerse la energía del vacío cuántico. Desgraciadamente nadie sabe cuánta energía podría liberarse y los cálculos van de cero a infinito. Arthur Clark, el famoso futurólogo, en una ocasión sugirió que algunas de estas grandes explosiones que vemos en el cosmos podrían ser producidas por científicos muy avanzados de otros mundos que habrían estado tratando de controlar el vacío cuántico. "Podría tratarse de accidentes industriales" dijo Clark.

Por ahora confiemos que tienen la razón aquellos científicos que creen no existiría ningún riesgo. Con todo, asusta la posibilidad que hombres quieran jugar a ser dioses, experimentando con lo desconocido. Ello, junto con la llegada del año 2000, contribuiría a producir una histeria colectiva.


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