Una copa de vino tinto podría prolongar la vida
( Publicado en Revista Creces, Junio 2004 )

Ya existía una razón para beber un par de copas de vino tinto cada día. Se trataba del efecto antioxidante, debido a su contenido de flavonoides, que ayudaban a prevenir las enfermedades degenerativas. Ahora se agrega una razón mas: el vino tinto puede prolongar la vida.

Hasta ahora, lo único que se ha demostrado capaz de prolongar la vida es la restricción de la ingesta calórica. Pero sorprendentemente la misma virtud también la tendría el consumo moderado del vino tinto. David Sinclair de la escuela de Medicina de la Universidad de Harvard en Boston y sus colaboradores, han identificado pequeñas moléculas capaces de prolongar la vida en un 70% a células de levaduras, y que también ofrecen alguna protección a células humanas cultivadas, expuestas a radiación. Las moléculas aludidas activan genes que se saben que prolongan la vida en animales. Ellas pertenecen a la familia de substancias llamadas polifenoles, algunas de las cuales son componentes prominentes de las uvas, el vino tinto, el aceite de oliva y otros alimentos.

El ser humano desea fervientemente prolongar su vida y la industria farmacéutica bien lo sabe. Por ello son muchas las investigaciones que ellas promueven en la búsqueda del elixir mágico que permita por lo menos postergar la vejez. Desgraciadamente no han tenido éxito.

La única observación cierta que ha logrado una prolongación de la vida, es el someterse a una estricta dieta de restricción calórica durante toda la vida. Pero nadie quiere someterse a ello. Ya en el año 1930 se demostró que ratas expuestas a una dieta hipocalórica por largos períodos, podían prolongar su vida hasta un 40%, al mismo tiempo que estas se hacían más resistentes a muchas enfermedades crónicas típicas de la vejez. Más tarde estas mismas observaciones se han repetido en células de levadura, en las moscas de la fruta, en lombrices de tierra, peces, lauchas e incluso en monos primates sometidos a dietas hipocalóricas (www.creces.cl: "El secreto para una larga vida"). Este hallazgo tan constante, y en tan diversas especies, ha despertado el interés de los investigadores, que tratan de aclarar el por qué la restricción calórica prolonga la vida. El conocer los mecanismos podría permitir encontrar moléculas que pudieran imitar el proceso, pero sin necesidad de someterse a estas draconianas dietas (www.creces.cl: "Píldoras para la vejez").


En que se ha avanzado

Investigaciones hechas en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), por Leonard Guarnete, han demostrado que incrementando la actividad del gene llamado SIR2, se puede extender la vida a células de levaduras. Por otra parte, si este gene está ausente, la restricción calórica no logra prolongar la vida de las levaduras. Pareciera entonces que este gene está involucrado en el proceso por el cual la restricción calórica prolonga la vida.

Una investigación más reciente muestra que ciertas moléculas activan el gene SIR2 en levaduras y también lo hacen en un gene análogo en células humanas, llamado SIRT1. Sinclair dice que datos preliminares realizados en lombrices de tierra y en moscas de la fruta, también logran la activación de genes SIR.

Desde hace dos años Sinclair y asociados han estado buscando moléculas que activen el gene SIRT 1. Han encontrado dos polifenoles, "quercetin" (encontrados en manzanas y el té) y "piceatannol". Pero además han encontrado uno mucho más potente: el "resveratrol", que se encuentra en uvas y en el vino. Este compuesto incrementa la actividad del SIRT1 en 13 veces (Nature, on line, Agosto 24 del 2003).

Richard Weindruch de la Universidad de Wisconsin, Madison, que ha estado llevando la investigación de la restricción calórica en monos, afirma que estos resultados son muy interesantes, pero agrega que hay que ser precavido para proyectar al hombre lo observado en levaduras. "Habría que demostrar que el resveratrol realmente pueda prolongar el proceso de envejecimiento en células cardíacas o cerebrales" (Science, Agosto 29, 2002,pág. 1165).


Una explicación por otro lado

Por otro lado, Gail Mahady y sus colaboradores de la Universidad de Illinois en Chicago, han estudiado el efecto del mentado resveratrol del vino tinto, observando que "in vitro" este compuesto inhibe el crecimiento de la bacteria "Chlamydia pneumoniae". "La observación es interesante, ya que bastan cantidades que equivalen a un vaso de vino para que esta inhibición sea evidente", dice Mahady.

Desde hace algún tiempo se han demostrado evidencias que la Chlamydia pneumoniae agrava la inflamación y estimula la formación de placas ateromatosas en las paredes arteriales (www.creces.cl: "Posibles causas infecciosas en enfermedades crónicas"). Por ello es probable que el incremento de la vida por efecto del resveratrol, sea una consecuencia de la prevención de enfermedades relacionadas con la vejez, más que propiamente una acción directa sobre el proceso vital.

Es posible también que este efecto antibacteriano del vino tinto explique lo que se ha llamado la "paradoja francesa", en que a pesar de la alta ingestión de alimentos grasos en la dieta francesa, ellos sufren un 40% menos enfermedades cardiovasculares. Los epidemiólogos han ligado esto al efecto de consumo moderado de vino. Sinclair y sus colegas, en cambio piensan que ello se debe a que el vino activa los genes del tipo SIR.

En todo caso, cualquiera que sea la explicación, todo conduce a pensar que ello es una razón más para tomarse una copita de vino tinto con cada comida.



0 Respuestas

Deje una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados.*

Buscar



Recibe los artículos en tu correo.

Le enviaremos las últimas noticias directamente en su bandeja de entrada