Uso bélico de la tecnología láser
( Publicado en Revista Creces, Enero 1982 )

Oscuros presagios para esta década

"Y siguiéronse relámpagos, y voces, y truenos, y se sintió un gran terremoto, tal y tan grande, cual nunca hubo desde que hay hombres sobre la tierra... Y todas las islas desaparecieron, y no quedó rastro de montes".

APOCALIPSIS, San Juan, XVI: 18-20

El equilibrio de poder nuclear o la certeza de que ninguna de las superpotencias podría escapar a la destrucción producida por proyectiles teledirigidos ha dominado la estrategia militar durante más de 20 años y llenó de expectación los debates internacionales de la época. Sin embargo, la tecnología del rayo láser, que progresa con suma rapidez, podría modificar radicalmente esta situación.

Los armamentos con base láser ya han sido probados en los Estados Unidos tanto en tierra como desde aeronaves, y probablemente haya ocurrido lo mismo en la Unión Soviética. Actualmente, el proyecto de satélites armados con rayos láser, capaces de disparar rayos de energía de alta potencia a través de miles de kilómetros para derribar proyectiles apenas iniciado su despegue, ha abierto la posibilidad de una defensa efectiva ante un ataque nuclear.


Presupuestos

Aparentemente, este progreso parece haber sido bien recibido. Pero en Washington, donde se ha generado una disputa sobre el uso bélico de los rayos láser, estos avances se observan con una alegría no exenta de reservas. Los opositores sostienen que los satélites láser no son prácticos, porque resultan vulnerables a métodos de contraataque de costo mucho menor. Peor aun, temen que su construcción podría perturbar el equilibrio nuclear, acarreando consecuencias difíciles de predecir. Los defensores del láser no están de acuerdo con tales críticas y sostienen que la URSS está gastando grandes sumas en el desarrollo de armas láser y, por lo tanto, los Estados Unidos no tendrían otra alternativa sino hacer lo mismo e incrementar la carrera armamentista.

Antes que asumiera el Presidente Reagan, el entonces mandatario Jimmy Carter presentó un presupuesto para el año fiscal 1982 (que comenzó el 1º de Octubre de 1981) en el que se destinaba la suma de 261 millones de dólares para la investigación del láser bélico. Reagan incrementó esta cifra. Caspar Weinberger, Secretario de Defensa de los Estados Unidos, planteó enérgicamente que el gobierno norteamericano pugnara por lograr un sistema avanzado de defensa contra los proyectiles teledirigidos. A poco de asumir Reagan, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) dio a conocer un informe sobre tecnología de la defensa, donde puso en duda la efectividad real de las armas "orbitales láser" como interceptoras de un ataque teledirigido.


Controversia

La controversia sobre la utilidad de un satélite armado con rayos láser se reduce a dos interrogantes relacionadas entre sí: ¿Será técnicamente efectivo? y ¿debería Estados Unidos hacer un esfuerzo masivo para desarrollarlo y utilizarlo?

Para sus partidarios, el láser parece ser el arma perfecta. Viajando en línea recta a 299.274 kilómetros por segundo, un rayo láser es diez mil veces más rápido que cualquier roket o bala, lo que lo capacita para derribar su blanco con gran fuerza. El calor resultante, combinado con una onda de choque mecánico de retroceso, fundiría y destrozaría rápidamente la delgada cubierta metálica de una aeronave o proyectil.

El aire desenfoca y a la larga absorbe los rayos láser; la lluvia o las nubes los detienen a corta distancia. Pero en el vado del espacio exterior, su alcance está limitado únicamente por su potencia y por la precisión de los sistemas ópticos que los dirigen al blanco y los enfocan. Por esto, algunos partidarios argumentan que una red de satélites láser (unos pocos en la estratosfera o un número menor pero de más potencia a más baja altura) podría detener miles de proyectiles teledirigidos en el momento de elevarse éstos por sobre la atmósfera.


Armas vulnerables

Uno de los coautores del informe del MIT piensa que estos satélites podrían ser anulados con proyectiles simulados por interferencia electrónica concentrada o por simple proliferación de proyectiles, por las mismas contramedidas que hicieron inútiles los sistemas antiproyectiles ABM (Antí Ballistie Missiles) anteriores. Un costoso satélite láser seria por sí mismo un blanco tentador - indica el científico- y podría ser atacado inevitablemente en el momento de desatarse la guerra, o aún antes, durante su colocación en órbita. "Pueden instalar una estación de mil millones de dólares en el espacio y nosotros encontraremos una manera comparativamente barata para destruirla, ya que no hay ninguna forma segura de proteger un arma espacial", puntualizó el funcionario del MIT.

Richard Garvin, investigador de IBM que ha sido durante 30 años consultor del gobierno norteamericano para muchos sistemas estratégicos, opina que la sola velocidad convierte al rayo laser en un tipo de arma eficaz. "La idea de apuntar hacia un objetivo muy lejano y destruirlo a la velocidad de la luz, es apremiante. El problema es que primero debe determinarse la posición del objetivo, luego seguirse su trayectoria para mantener el rayo sobre él el tiempo suficiente para detenerlo y, finalmente, detectar el momento en que ya esté detenido para poder apuntar a otro objetivo. Por último uno debe preguntarse si está realmente haciendo un servicio a su país con la creación de un costoso sistema, que tal vez resulte menos efectivo que un gran número de armas más útiles y baratas", señala Garwin.

Los parlamentarios norteamericanos tienen opiniones encontradas sobre el proyecto. Algunos sostienen que el satélite láser será altamente beneficioso para la seguridad de los Estados Unidos, y han pedido aumentar el presupuesto destinado a la investigación y a la puesta en órbita de esta nueva arma. Estos juicios favorables al satélite laser han encontrado pleno respaldo en las grandes compañías aeroespaciales, las que se han manifestado interesadas en la construcción de un sistema de defensa orbital contra proyectiles láser teledirigidos, BMD (Ballitstic Missile Defense). A través de un estudio realizado por una de estas empresas se llegó a la conclusión de que un sistema de 18 "estaciones de batalla", con un costo de diez mil millones de dólares, sería capaz de brindar una defensa efectiva para fines de la década del ochenta. Edward Gerry, director de tecnología láser en la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados para la Defensa, está escéptico: cree en la promesa del BMD láser a largo plazo. "Por todo lo que he podido observar -señala- ese estudio en particular representa una estimación muy pobre de lo que es realmente necesario llevar a cabo, tanto en términos de la efectividad del láser como probablemente en lo que se refiere a cantidades y costos".

El hombre "atrapado" en esta polémica es J. Richard Airey, uno de los inventores del láser químico de alta potencia, quien dirige actualmente el programa de tecnología de "energía dirigida" del Departamento de Defensa. Su responsabilidad no sólo abarca láser de alta energía, sino también armas más teóricas, como los desintegradores atómicos, capaces de disparar hacia un objetivo con impulsos de alta energía constituidos por partículas cargadas o neutras. "No importa cuán arduamente nos esforcemos - señala Airey-" ya que no creo que antes de 1990 pueda existir un sistema efectivo de láser ubicado en el espacio, con todos sus controles y comandos. Para los incrédulos, aparezco como un patrocinador frenético, mientras que los entusiastas se quejan porque carezco de la suficiente visión o agresividad. Pero he dedicado mi carrera a este riesgoso problema y no estaría en este asunto si no estuviera dispuesto a salir adelante".


Bases espaciales

La creencia de algunos que estiman que la URSS había abierto una "brecha" de ventaja en el desarrollo del láser respecto a Estados Unidos, ha originado la idea de que Estados Unidos debería construir bases espaciales ad-hoc. Plantean que pronto los soviéticos no sólo serian capaces de desafiar la capacidad nuclear estadounidense sino también de bloquear todo intento de este país para poner en órbita satélites láser. Bernard Feld, físico editor del Bulletín de los Científicos Atómicos y persistente crítico de la carrera armamentista, niega la existencia de tal brecha USA-URSS, con ventaja para esta última en el desarrollo del láser. "No he observado ninguna evidencia convincente de penetración soviética, a no ser rumores y flagrantes exageraciones", anotó Feld.

Hasta el momento, la investigación y desarrollo de las armas láser ha significado para los Estados Unidos un gasto de 1.5 billones de dólares, lo que aumentará en forma explosiva si se decide un despliegue amplio del sistema orbital BMD. Analistas dignos de crédito estimaban que la URSS aventajaba a los Estados Unidos en proporción de 100 a 1, o más, en gastos destinados a la investigación de armamento láser. Sin embargo, después de una serie de audiencias, el Subcomité de Ciencia Espacial y Tecnología llegó a la conclusión en Washington (noviembre de 1980) que los gastos en que han incurrido los soviéticos en tecnología para usos civiles y militares es probablemente tres a cinco veces mayor que la inversión similar de los Estados Unidos.

Airey señalo que si efectivamente la URSS está movilizándose intensamente hacia la construcción de armas láser, "lo más seguro es que esté comprometiéndose prematuramente". Ante el referido Subcomité, Airey expresó que los esfuerzos norteamericanos estaban guiados por la tecnología y las prioridades presupuestarias y no por el programa soviético, y que el desarrollo armamentista sólo proseguirá cuando surja la respuesta a las interrogantes tecnológicas. Sus declaraciones no gustaron a ejecutivos industriales ni a algunos senadores, quienes manifestaron que "si continuamos diciéndonos que esperemos un modelo perfeccionado para el próximo año, terminaremos quedando atrás tal como nos ha ocurrido con los tanques. Enfrentamos el riesgo de jugar con nuestras potencialidades hasta desperdiciarlas, porque de pronto nuestros enemigos nos habrán aventajado".


Destrucción total

Las opiniones sobre la sensatez de un programa BMD anti láser no pueden ser encasilladas siempre dentro de categorías obvias como las de los belicistas ("halcones") y pacifistas ("palomas"). Mientras Paul Marnke, negociador jefe del SALT II, afirma que una auténtica defensa sería espléndida y pondría fin a la carrera armamentista estratégica, el físico Herbert York, de la Universidad de California (San Diego) sostiene que el aumento en el nivel armamentista ha producido una disminución tanto de la seguridad nacional norteamericana como de la soviética. "Si se pudiera contar con un sistema que proporcionara mutua invulnerabilidad en vez de destrucción asegurada, yo estaría ciento por ciento a favor. El problema es que no sé de ningún sistema eficaz basado en el uso de lásers, rayos de partículas o cualquier otra forma de energía que estén en vías de desarrollo", puntualizó el científico.

La mera potencialidad destructiva de las armas nucleares es lo que dificulta tanto la mutua invulnerabilidad: un uno por ciento de la fuerza estratégica soviética sería capaz de destruir más de 50 de las ciudades más grandes de los Estados Unidos. Por su parte, las ciudades soviéticas pasarían a ser igualmente vulnerables.


Dramáticas posibilidades

La Administración Reagan ha hecho una evaluación de las diferentes opiniones científicas y técnicas respecto de los satélites láser, así como de las estratégicas, lo que la ha llevado a considerar una amplia gama de posibilidades y consecuencias:

1) Con el fin de prevenir que el enemigo le dé alcance, una superpotencia podría desarrollar y comenzar a desplegar un sistema láser orbital BMD utilizando satélites. Esto podría producir un apresuramiento de parte del que ha quedado en desventaja incitándolo a atacar el sistema instalado por su adversario antes de que éste lo haya completado. Como un golpe desesperado, podría hasta decidirse a accionar sus proyectiles teledirigidos antes de que éstos resulten obsoletos.

2) Las dos superpotencias podrían avanzar más o menos hacia la construcción de un sistema láser BMD. Podría suceder que ninguna de las dos se sintiera demasiado amenazada por esto y en este caso el resultado a largo plazo sería mutua invulnerabilidad y abandono de los proyectiles teledirigidos. Simplemente podría surgir un cambio en el énfasis estratégico, un nuevo interés por los proyectiles dirigidos a baja altura u otras armas.

3) Las medidas preventivas contra los satélites pueden resultar muy efectivas. Sería útil promover un tratado como el ABM (Anti ballistic missiles) de 1972, el que fue posible sólo cuando ambas potencias comprendieron que un atacante puede utilizar cabezas de proyectiles y proyectiles falsos o simulados a un costo menor que el que requeriría el adversario para interceptarlos.

4) El actual tratado que prohibe el armamento nuclear en el espacio, el tratado ABM y las negociaciones ya iniciadas para prevenir la guerra con satélites, podrían ser ampliados progresivamente para incluir en sus contextos a los laser espaciales.


Entre el miedo y la esperanza

Más allá de las discusiones sobre silos láser espaciales eficaces harán su aparición mañana o en diez o veinte años más, yace la certeza de que tarde o temprano éstos pueden ser construidos. Son posibles de acuerdo a las leyes de la física, y las limitaciones económicas los hacen difíciles pero posibles de fabricar. Las decisiones políticas son las únicas que pueden convertirlos en realidad o descartarlos, y estas decisiones deben ser regidas - como siempre lo fueron- por el miedo y la esperanza. Cada una de las partes desea escapar a la amenaza nuclear y teme que si el otro lo hace, usará su invulnerabilidad para gobernar al mundo.

Durante los primeros años de su invención, en 1960, el láser parecía tener pocas áreas de uso y, por eso, a menudo se le llamaba "una solución en busca de un problema". Pero ahora todo aquello ha cambiado porque el láser puede ser pronto ambas cosas: solución y problema.



Monte Davis. Revista Discover



Para saber más


1.- "Con rayos Láser se defenderá EE:UU: desde el espacio". Cable A.P. Diario La Segunda, Santiago, 15 Abril 1981.

2.- "Vulcan and Hellen: Lasers unusual power". David Fishlock, Financial Times, Londres 5 Marzo 1981.


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