Caparazones de mariscos para preservar la fruta
( Publicado en Revista Creces, Mayo 1991 )

Un producto natural, derivado de las caparazones de jaivas, langostinos, centollas y camarones, ha probado ser un excelente preservativo para la fruta.

Christine Anne Carolan, de la Universidad de Queen en Belfast (Irlanda del Norte), presentó resultados que mostraban que, recubriendo las manzanas con un producto derivado de la Quitina -polisacárido que le brinda consistencia a la caparazón de moluscos y crustáceos, éstas se mantenían frescas por un período de seis meses.

El producto en cuestión se denomina Quitosano y tiene la propiedad de disolverse en agua formando un gel transparente que, aplicado a la superficie de las frutas, permite un intercambio selectivo de gases con el exterior de modo que atrapa el CO2 y no deja pasar el oxígeno que produce el pardeamiento de la fruta.

En la actualidad se ensayan diversas formas químicas derivadas del Quitosano que le den al producto una mayor aplicabilidad, evitando su posible biodegradación.

Los productores de frutas se han mostrado vivamente ilusionados por el descubrimiento de estos productos de origen natural, dado el duro e implacable trato que las autoridades les están dando a los preservativos sintéticos.


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