El mito y los riesgos de los antioxidantes
( Creces, 2014 )

Ya son muchos los que cuestionan los beneficios de los antioxidantes en la prevención de patologías cardiovasculares y cáncer. Ahora es James Watson (Premio Nobel en 1962, por su co-descubrimiento de la estructura del DNA e impulsador del programa de desciframiento del genoma humano y ahora director del Cold Spring Laboratory en Nueva York, dedicado al estudio del cáncer) quien sostiene que los antioxidantes no constituyen ninguna ayuda y en cambio incrementan el riesgo de cáncer y diabetes.

Durante los últimos años se ha ido consolidando una fuerte creencia que los antioxidantes son muy saludables y que permiten vivir más y mejor. Por todas partes se recomienda, no solo el consumo de alimentos que los contengan, sino también el de suplemento en píldoras. Se afirma que previenen el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, la artritis, la diabetes, el Parkinson, el Alzheimer. Tan fuerte ha llegado a ser la creencia, que cada año se están gastando miles de millones de dólares de antioxidantes en píldoras. Estos han llegado a adquirir la reputación de milagrosos, pero desgraciadamente, hasta ahora los milagros no aparecen (Mitos y realidades de los antioxidantes).

Recientemente James Watson, afirma que ya son muchos los ensayos clínicos que concluyen que los antioxidantes no mejoran las funciones de nuestro sistema cardiovascular. Lo mismo puede afirmarse con relación al cáncer. Por el contrario, un estudio reciente en gran escala que trataba de comprobar si la vitamina E (antioxidante) prevenía el cáncer, tuvo que suspenderse al comprobar que no tenía ningún efecto y que por el contrario, parecía incrementar el cáncer de la próstata (New Scientist, 2013, marzo 16 p 28).

Es explicable que en un análisis superficial se piense que los antioxidantes podrían ayudar a la preservación de la salud. En efecto, nuestro organismo constantemente está produciendo grandes cantidades de moléculas oxidantes, ya que el proceso es esencial para las funciones biológicas, pero la producción en exceso de ellas es tóxica. Se sabe que las substancias oxidantes dañan el DNA y las proteínas, lo que induce a pensar que pueden ser causa de cáncer y de otras enfermedades degenerativas del adulto. "Pero esta es una visión simplista", dice Watson, "porque el sistema es más complejo". "Así por ejemplo, los vegetales como zapallitos de Bruselas y brócolis, que se estima que serían beneficiosos por su contenido en antioxidantes, pero pareciera que ello sería debido a la capacidad de promover procesos celulares de pro-oxidación, más que por los antioxidantes".

El mundo bien informado sabe que la suplementación de antioxidantes pueda producir más cáncer y no menos cáncer. No es una sorpresa que el tratamiento del cáncer con radiaciones ionizantes se basa en que estas son las que matan a las células cancerosas por la creación de oxígenos reactivos (ROS) (Los radicales libres son muy reactivos). Por otra parte se sabe que las drogas que se usan en quimioterapia, como por ejemplo el paclitaxel, son generadores de poderosos oxidantes, como su peróxidos, radicales de hidrógeno y peróxido de hidrógeno, los tres mayores componentes del ROS.

Con estos conocimientos ahora se explica el constante hallazgo que cuando un cáncer se hace resistente a alguna forma de quimioterapia, simultáneamente se hace resistente a todas las otras. Lo mismo sucede con la terapia de radiación.

En investigaciones recientes del cáncer del páncreas se ha demostrado que precisamente en esas células tumorales tan agresivas es donde los niveles de antioxidantes están muy elevados, debido precisamente a la producción de antioxidantes endógenos (sintetizados por el propio organismo). Ello sucede porque su producción es despertada por censores para mantener los niveles de ROS, ya que con ellos se inicia un proceso de apoptosis (muerte celular programada). "De estos conceptos se platea una posibilidad importante para lograr un tratamiento del cáncer: buscar drogas que sean capaces de reducir los niveles de antioxidantes, específicamente en las células cancerosas, y con ello se podría disponer de tratamientos exitosos para muchos cánceres que hasta ahora son incurables", señala Wilson.

Asesinos de células

Si queremos entender cómo alcanzar estos objetivos, antes necesitamos entender mejor cómo el organismo controla los niveles de antioxidantes. En la ausencia de ROS, normalmente los niveles de antioxidantes celulares son muy bajos debido a una enzima llamada Keap 1 ubiqutin ligasa. Esta destruye un factor de transcripción (una molécula que controla la expresión de los genes) llamado Nrf2 que inicia la síntesis de los mayores antioxidantes. Cuando sin embargo, los niveles de ROS se elevan a niveles terapéuticamente activos, el factor de transcripción Nrf2 de alguna manera se libera e inicia la síntesis de 10 diferentes antioxidantes que destruyen ROS.

"Yo sospecho que cuando una célula se ve obligada a moverse a través del ciclo celular, para llegar a replicarse, inicia la síntesis de antioxidantes, precisamente para proteger la vulnerable cadena de replicación de DNA", señala Watson. "Aunque la mayor parte de los terapistas de cáncer piensan que las células en división son más vulnerables a agentes que matan células, la verdad es que puede ser exactamente lo contrario". La reciente importante observación que la población de células madres tiene una elevada cantidad de antioxidantes, puede deberse en parte a su alto contenido en células que están en división celular.

Al aceptar que los altos niveles de antioxidantes pueden explicar por qué la terapia ROS deja de trabajar, abre una interesante expectativa terapéutica. Se podría desarrollar drogas que preferentemente maten células madres cancerosas, sin ser tóxicas para las células no cancerosas.

Afortunadamente ya existe una de dichas drogas, el Metformin, que actualmente se usa en gran escala para detener la progresión de la diabetes tipo 2 (Metformin para la diabetes, de paso disminuye el cáncer).

El metformin es relativamente seguro y es la droga que en la actualidad más se prescribe en el mundo, ya que ha demostrado efectividad en el tratamiento de la diabetes tipo 2. Pero lo más interesante es que disminuye en un 20 a 40% la incidencia de diversos tipos de cánceres, como del pulmón, páncreas y colon.

Por otra parte, también se ha comprobado que el metformin previene el cáncer. Los laboratorios Kevin Struhls, en la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston ha estudiado más de 1000 drogas ya aprobadas para uso médico en enfermedades no cancerosas, para ver si algunas de ellas tenían también una acción anti cancerígena. El candidato más efectivo fue el metformin. También descubrieron que el metformin mata preferentemente células madres cancerosas mesenquimatosas, las mas intratables de todas las células cancerosas. Ello lo hace desatando la actividad apoptótica ROS en células que poseen antioxidantes en suficiente cantidad como para anular hasta las trazas de ROS. "Ya se ha comenzado a medir los niveles antioxidantes de células madres cancerosas expuestas al metformin", señala Watson.

El cáncer no es la única enfermedad en que los antioxidantes pueden jugar un rol. La diabetes tipo 2 puede aparecer cuando los antioxidantes bloquean señales ROS esenciales para el hígado, cuando normalmente realza la sensibilidad a la insulina y baja el ritmo de síntesis de glucosa.

En el 2009, el laboratorio de Michael Ristow en la Universidad de Jena, Alemania, puso en evidencia el rol esencial de ROS en mantener saludable la función del hígado. Esto mostró que el ejercicio físico previene la diabetes tipo 2, vía incremento de la producción ROS, forzando el transporte de electrones en las mitocondrias (organelos intra celulares que producen la energía vía la cadena de reacciones de oxido reducción). Sin embargo el ejercicio no tiene el efecto positivo si simultáneamente se está consumiendo suplementos antioxidantes como vitamina C y E.

"Estas evidencias me hacen sospechar que muchos cánceres recientes son cortados de raíz por fluctuaciones normales de ROS", señala Watson. "Entonces me pregunto si la fuente externa de antioxidantes (píldoras o alimentos) ¿ayuda a alguien? La pregunta que debe contestarse es si el consumo diario de antioxidantes, tanto en alimentos como píldoras agrava o no el riesgo de cáncer y diabetes tipo 2. Con los datos hoy disponibles no podría contestarse.

"Con todo, la única situación que valdría la pena analizar es la recomendación de consumo de antioxidantes para disminuir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas, esto porque hay varias evidencias que muestran que la enfermedad de Parkinson podría desencadenarse por la exposición excesiva a fuertes oxidantes (El Alzheimer y los antioxidantes). No sabemos por qué los pacientes de Parkinson tienen un 30% de menos posibilidades de presentar cánceres de todos tipos", concluye Wilson.



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