Aspectos económicos del alcoholismo
( Publicado en Revista Creces, Mayo 1985 )

Sólo en publicidad de consumo de bebidas alcohólicas se gasto en 1981 casi mil por ciento más que el aporte fiscal social a la comisión nacional de investigación científica y tecnológica. Entre 1978 y 1982 se importo un total de 64.6 millones de dólares en whisky, suma equivalente al aporte del estado a la dirección de educación profesional.

Un acucioso estudio sobre los aspectos económicos del alcoholismo en Chile fue realizado dentro del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Chile, por un equipo encabezado por el Dr. Augusto López C. Los resultados han sido presentados en dos tomos: el primero (132 páginas) referido al costo del alcoholismo en el país (1981), y el segundo (56 páginas) vinculado a la mortalidad por cirrosis hepática, producción y precio del vino en el período 1950-1982.

La investigación proporciona gran cantidad de datos técnicos jerarquizados en un análisis riguroso. En el capítulo 8, por ejemplo, presenta el costo total del alcoholismo y algunas comparaciones útiles. Señala el trabajo que en 1981 el costo económico del alcoholismo en el país alcanzó a 1820 millones de dólares, considerando un desglose por muerte prematura violenta, muerte prematura por enfermedad, ausentismo laboral, menor productividad de bebedores problema (929 millones de dólares); menor productividad de bebedores normales, hospitalizaciones asociadas al consumo excesivo de alcohol y consultas vinculadas al mismo problema; servicios policiales, detenidos por ebriedad y destrucción de activos físicos.

El análisis compara el total anterior con el gasto por aporte fiscal social del mismo año, que alcanzó a 1573 millones de dólares. En tal monto se incluye lo recibido por Conicyt, Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas, Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales, universidades (de Chile, de Santiago, Santa María, de Concepción, Católica de Chile, Católica de Valparaíso, del Norte y Austral de Chile); las direcciones de educación Primaria, Secundaria y Profesional; Servicio Médico Legal, Servicio Nacional de menores, Fondo Nacional de Salud, Sociedad Constructora de Establecimientos Hospitalarios, Consejo Nacional para la Alimentación y Nutrición, Consejo Nacional de Televisión, Junta Nacional de Jardines Infantiles y Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos.

El contraste de ambas cifras resulta elocuente y ahorra comentarios. Respecto de las muertes por cirrosis hepática, accidentes de tránsito fatales y producción de vino, el estudio señala que nunca en Chile murió más gente por cirrosis (48.9 por cien mil habitantes), hubo más accidentes fatales (2005) y se produjo más vino (611 millones de litros) que en el año 1972. Diez años después las mismas cifras eran de 29.5 muertes, 1274 accidentes y 602 millones de litros.

Subraya el trabajo que la tasa de mortalidad por cirrosis hepática está inversamente relacionada con el precio real del vino. Un aumento del 10% en el precio real del vino traerá como consecuencia una reducción aproximada del 37% en el número de muertes por cien mil habitantes por cirrosis hepática. Por otra parte la tasa de mortalidad analizada está directamente relacionada a incrementos en la actividad productiva nacional. Aumentos en el ingreso real per cápita, en ausencia de alzas correspondientes en el precio real de las bebidas alcohólicas, disminuirán la proporción del presupuesto del bebedor típico que es destinado a un nivel dado de consumo. Esto actúa como incentivo para el mayor consumo y lleva, por lo tanto, a un empeoramiento de los problemas asociados al consumo de alcohol.

Los aumentos en la producción de vino no parecen, según este estudio, ser directamente responsables de aumentos en la tasa de mortalidad por cirrosis hepática. Es posible que la producción de vino aumente sin que esto conduzca necesariamente a una mayor mortalidad si es que hay un incremento simultáneo y compensatorio en el precio real del vino. Alternativamente, la producción puede caer drásticamente (como ocurrió en 1983), pero si hay también una caída en el precio real, el efecto neto podría ser un aumento en la mortalidad por cirrosis hepática.

El trabajo aclara, finalmente, que parte del aumento de la cirrosis hepática en el tiempo no está directamente vinculado al nivel de producción, precios o a la actividad económica del país, "sino más bien a algún factor de tipo exógeno como ser, tal vez, un mejoramiento de tipo institucional en la identificación y registro de muertes debidas a cirrosis hepática".

El listado mundial de países con mayor número de muertes por cirrosis hepática (1974) lo encabezan Francia (32.8), Austria (32.5) y Chile (32.4). Los registros anuales, cualquiera sea su variación, siempre dejan a Chile por encima de países como Alemania, España, Estados Unidos, Polonia, Suecia, Israel, Reino Unido. etc. Dentro de la naturaleza de la ingesta alcohólica, Chile entró masivamente a la "cultura del whisky" a partir de 1974. Entre 1978 y 1982 se importó un total de 64.6 millones de dólares en whisky, equivalente a cerca de 1938 millones de botellas, contra un consumo anual de 500 millones de litros de vino, que siguió siendo la bebida alcohólica preferida del chileno. "Este aumento fenomenal en las importaciones de whisky de 154% entre 1975 y 1982 -destaca el documento- es incompatible con una perspectiva de salud pública que haga frente a los problemas relacionados al consumo del alcohol.


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