Microorganismos oceánicos se estarían comiendo el plástico.
Deberían existir cientos de miles de toneladas de plástico flotando en el océano, pero no es así. Ello pudiese ser debido a que existirían microorganismos oceánicos que hayan sido capaces de desarrollar la capacidad de digerirlo.

"La producción de plástico en el mundo se ha incrementado exponencialmente y la mayor parte debiera haber terminado en los océanos", dice Ricard Solé en la Universidad Pompeu Fabra, en España (Se necesita alguien que coma plástico). La revisión del área donde este debiera concentrarse en abundancia, como en el norte del Atlántico, no lo demuestra. "De hecho, allí hay menos de la décima parte de los plásticos que se esperaría y nada señala que estos estén aumentando", dice Solé y su equipo de colaboradores que desarrollaron los cálculos matemáticos necesarios para evaluar el volumen de plásticos existentes (New Scientist, 3 de junio 2017, pág. 10). Por el contrario, sugieren que serían menos debido a que existiría una población microbiana que estaría biodegradándolos activamente (bioRxiv,doi.oeg/b7pc).

Otros investigadores confirman el hecho de que en los océanos hay menos plástico de lo esperado y ello podría explicarse por muchas otras razones. En teoría, es perfectamente posible que algunos microbios hayan desarrollado la habilidad de degradar plástico. Estudios hechos por Linda Amaral-Zettler del Royal Netherlands Institute for Research muestran que los microbios que colonizan los plásticos flotantes son distintos a los que están en el agua y sugieren que algunos se alimentan de estos plásticos. En efecto, el plástico ha creado todo un nuevo ecosistema, que Amaral-Zettler y sus colegas llaman "el platisferio".

Pero cuando Alexandra ter Halle, químico ambientalista de los laboratorios IMRCP en Toulouse, Francia, vio el DNA de los organismos del plástico flotante en el Océano Atlántico Norte, no encontró ningún microbio conocido capaz de degradar el plástico. Claro que ello podría deberse a que aún estos no han sido descubiertos: allí podría haber millones de microbios desconocidos.

Maral-Zettler y ter Halle piensan que es muy posible que el plástico flotante, en la medida que los organismos van pesando, se hunda y se vaya al fondo, al piso del océano, o se rompa en trozos microscópicos que son los que se enredan en las redes de los barcos pesqueros. Finalmente, el plástico puede ser consumido por organismos mayores o ser llevados por las corrientes a lugares inesperados del océano.

"La explicación del hundimiento, puede ser también compatible con los hallazgos de su equipo", dice Solé. Sus estudios no prueban que los microbios estén metabolizando el plástico. Pero aun cuando el plástico esté siendo degradado más rápido que lo que se piensa, ello no es una buena noticia. Por ejemplo, este contiene muchos aditivos que potencialmente son muy dañinos, los que al liberarse entran a la cadena alimenticia aun cuando este sea degradado.


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