La edad y el riesgo de tener hijos
( Publicado en Revista Creces, Julio 1981 )

Desde hace algún tiempo se viene afirmando que la edad de la madre aumenta los riesgos de tener un hijo mongólico. Se sabe también que el mongolismo es una enfermedad que se produce por alteración de los cromosomas de las células. Penrose (1), hace ya 70 años, publicó sus observaciones señalando que las madres mayores de 35 años, tenían más hijos mongólicos que las madres más jóvenes. Posteriormente se ha podido observar que muchas otras enfermedades genéticas son también provocadas por alteraciones de diversos cromosomas de las células y que ellas son también mas frecuentes en hijos de madres con edad avanzada (2). También se ha descrito que las madres muy jóvenes tienen un riesgo mas elevado (3) de tener hijos mongólicos.

En la tabla N° 1 se puede observar que la incidencia de mongolismo es más alta en madres menores de 14 años (1 por cada 127 nacimientos) y que disminuye entre los 25 29 años (1 por cada 1.660 nacimientos), para luego elevarse posteriormente en las madres mayores de 45 años.


Cromosoma supernumerario

En el mongolismo, existe un cromosoma de más en cada célula (los seres humanos tienen normalmente 23 pares de cromosomas en cada célula). Con algunas técnicas que se han desarrollado ha sido posible determinar el origen paterno o materno de los cromosomas celulares y con ello se ha demostrado que el cromosoma extra, que determina la enfermedad, no sólo puede venir en el óvulo, sino también en el espermio. Así se ha comprobado que casi en la tercera parte de los casos de mongolismo, el cromosoma extra es de origen paterno (4 - 7).

Una prueba aplicada por el especialista norteamericano Dr. Kippy Abroms demostró que puede predecirse la posibilidad de tener un hijo mongólico, de acuerdo con la edad del padre y de la madre. La doctora Joan Bennet, una genetista que colaboró con Abroms en la investigación, revisó y estudió todos los trabajos disponibles en los que el cromosoma extra se había descubierto en cualquiera de los padres. En 30 de 115 casos el espermio había causado el defecto.

Todo esto ha llevado a analizar no sólo la edad de la madre, sino también la del padre, ya que por efecto de ella se podrían alterar los cromosomas tanto en los espermios como en los óvulos. Ya el mismo Penrose había demostrado que si había un efecto por la edad paterna, éste era considerablemente menor que el de la edad materna. En ese entonces se creo una gran controversia sobre ese punto (8,9). Mientras algunos investigadores como el D. J. Erickson (1978) no habían encontrado influencia sobre la edad del padre (10), otros habían advertido efectos evidentes en padres sobre 55 años de edad (11, 12). En todo caso, de existir, éste no sería tan notable como la edad de la madre (13).


Los enanos

Aparte de las enfermedades por alteraciones de un cromosoma, también existen enfermedades hereditarias debidas a alteraciones de un gen dentro del cromosoma. La acondroplasia es una de ellas (enanos con piernas y brazos cortos). Aquí también parece existir un efecto de la edad de los padres. Penrose, al estudiar en 1955 los enfermos con acondroplasia, encontró que la edad paterna estaba aumentada en relación a la edad materna. Es decir, la edad paterna aumentada podría estar asociada con un mayor riesgo de enfermedades causadas por alteraciones de los genes. Esto fue confirmado por diferentes autores que estudian enfermedades hereditarias que se transmiten en forma dominante (15). En la Tabla N° 2, se enumeran algunas.

En la reunión anual (1980) de la Sociedad de Investigación Ginecológica de los Estados Unidos, el tema estuvo de actualidad. El Dr. Friedman presentó un trabajo en que cuantificaba el riesgo de la edad del padre en la frecuencia de enfermedades genéticas dominantes. Friedman calculó una frecuencia absoluta mínima de 0.41%, cuando la edad del padre era de 40 años o más, lo que era 40 veces más alto que cuando la edad del padre era de menos de 30 años. Estas cifras son impresionantes, ya que la mayoría de los estudios se han realizado con enfermedades que se transmiten en forma dominante, que son más evidentes que las recesivas, que pasan desapercibidas. Es decir, las alteraciones de los genes que se producen por la edad avanzada del padre, pueden ser mucho más frecuente que lo que aparenta.


El caso de la hemofilia

La hemofilia es una enfermedad también genética que se transmite ligada al sexo. La transmite la madre y aparece en los hijos varones. J. Herman demostró en 1966 que en aquellas familias en que la hemofilia aparecía por primera vez, los abuelos maternos del niño enfermo, en el momento que concibieron a la madre, eran significativamente mas viejos que los controles. Es posible que esto suceda también en muchas otras enfermedades genéticas que se transmiten ligadas al sexo o en enfermedades que se transmiten como recesivas. Friedman cree, sobre la base de estos resultados, que la edad paterna avanzada es un factor importante en la producción de enfermedades por alteraciones de genes. El estima que podrían reducirse en 1/3 estas enfermedades si los hombres sanos, mayores de 40 años, no se reprodujeran.

La tendencia creciente en matrimonios que se abstienen de tener hijos hasta después de varios años, en diferentes países, ha puesto de relieve estos conceptos. Por lo tanto, si se desea prevenir los defectos congénitos, parece aconsejable que tanto hombres como mujeres tengan sus hijos no antes de los 20 años de edad y no después de los 35 a 40 años. Esta medida probablemente beneficiaría no sólo a la descendencia inmediata, sino también a las generaciones siguientes (17).


Bibliografía

(1) Penrose, L.S. The relative effects of patenal and maternal age in mongolism. J. Genet. 27:219, 1933.

(2) Magenis, R.E., Hecht, F., Milham, S. Jr. Trisomy 13 (D1) Syndrome. Studies on parental age, sex ratio, and survival. J. Pediatr. 73:222, 1968.

(3) Seebach, Ch., Fuenzalida, P., Fuentes, S., Lacassie, Y. Sindrome de Down y edad materna en una población chilena, 1973-1977. Proceeding XVIII Reunión Anual Soc. Latinoamer. lnvest. Pediat. Guarujá, Brasil, 1980.

(4) Mikkelsen, M., Hallberg, A., Paulsen, H. Maternal and paternal origin of extra chromosome in trisomy 21. Hum. Genet. 32:17, 1976.

(5) Wagenbichler, P., Killian, W., Rett, A., Schnedl, W. Origin of the extra chromosome N° 21 in Down`s syndrome. Hum. Genet. 32:13, 1976.

(6) Hansson, A., Mikkelsen, M. The origin of the extra chromosome 21 in Down syndrome. Studies of fluorescent variants and satellite association in 26 informative families. Cytogenet. Cell Genet. 20:194, 1978.

(7) Langenbeck, U., Hansmann, l., Hinney, B., Hönig, V. On the origin of the sypernumerary chromosome in autosomal trisomies -with special reference to Down`s syndrome. Hum. Genet. 33:89, 1976.

(8) Hook, E.B. Genetic Counseling Dilemmas: Down syndrome, paternal age, and recurrence risk after remarriage. Am. J. Me. Genet. 5:145, 1980.

(9) Editorial Comment on Dr. Hook`s paper. Am. J. Med. Genet. 5:153, 1980.

(10) Erickson, D.J. Down`s syndrome, paternal age, maternal age and birth order. Ann. Hum. Genet. 41:289, 1978.

(11) Stene, J., Fisher, G., Stene, E., Mikkelsen, M., Patersen E. Paternal age effect in Down`s syndrome. Ann. Hum. Genet. 40:299, 1977.

(12) Matsunaga, E., Tonomura, A., Oishi, H., Kikuchi, Y. Reexamination of parental age effects in Down`s syndrome. Hum. Genet. 40:259, 1978.

(13) Erickson, J.D. Paternal age and Down syndrome. Am. J. Hum. Genet. 31:489, 1979.

(14) Penrose, L.S. Parental age and mutation. Lancet 1:312, 1955.

(15) Jones, K.L., Smith, D.W., Harvey, M.A.S., Hall, B.D., Quan, L. Older paternal age and fresh gene mutation: Data on additional disorders. J. Pediatr. 86:84, 1975.

(16) Herrman, J. Der Einfluss des Zeugungsalters auf die Mutationen zu Hámophiiie A. Humangenetik 3:1, 1966.

(17) Karp, L.E. Genetic Drift: Older fathers and genetic mutations. Am. J. Med. Genet. 7:405, 1980.


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