La salud y los alimentos transgénicos
( Publicado en Revista Creces, Junio 2000 )

A pesar de que el traspaso de genes de una especie a otra ha sido una rutina practicada por la genética clásica para la producción de semillas híbridas, el hacerlo por las modernas tecnologías de manipulación genética ha despertado una gran polémica, aun cuando la potencialidad de sus beneficios son enormes (Arroz transgénico más nutritivo). Han sido atacadas especialmente aquellas nuevas tecnologías que han permitido producir semillas resistentes a insecticidas y herbicidas. Una de las muchas razones que se han esgrimido, es que las plantas transgénicas afectarían la salud humana.

En 1998 Arpad Pusztai del Rowett Research Institute, en Aberdeen, anunció por televisión inglesa que había realizado un experimento alimentando ratas con papas transgénicas, observando que en ellas se había retrasado su crecimiento, se habían afectado sus órganos y se había dañado su sistema inmunológico. Dos días más tarde, sus supervisores examinaron en detalle la experiencia que Pusztai decía haber realizado, encontrándola fraudulenta, por lo que lo suspendieron en forma inmediata y definitivamente de su cargo ( New Scientist, Febrero 20, 1999, pág. 4).

Zhang-Liang Chen de la Universidad de Beijing presentó los resultados de otra investigación, en que alimenta cientos de ratas con alimentos transgénicos (con genes de resistencia al virus del mosaico), y no encuentra ninguna alteración en su crecimiento, ni en sus órganos, su sangre, sus espermios o su sistema inmunológico (New Scientist, Marzo 4 de 2000, Pág. 4)

Llama la atención que la polémica sobre posibles daños a la salud producidos por alimentos transgénicos se haya exacerbado, cuando se lograron semillas transgénicas que no necesitan pesticidas o herbicidas. El uso de estas plantas ha producido una enorme disminución en el mercado de agroquímicos, por lo que muchos creen que detrás de esta polémica hay fuertes intereses económicos y comerciales que alcanzan miles de millones de dólares y nada tienen que ver con la transgenia. No parece coincidencia que las principales empresas productoras de agroquímicos están en los países europeos, mientras que las semillas transgénicas provienen de los Estados Unidos. El hecho concreto es que hasta ahora no se ha podido comprobar daño en animales o humanos por consumir alimentos transgénicos. Desde hace años, cientos de millones de personas ya han estado consumiendo alimentos transgénicos y no se han reportado daños (Las plantas transgénicas y los activistas).



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